Durante décadas, los canales para enviar dinero a través de las fronteras de América Latina han funcionado bajo el mismo guion: procesos que tardan días y comisiones corporativas que muerden los bolsillos.
Sin embargo, este escenario de fricción financiera está cambiando a medida que los bancos convencionales descubren que ya no pueden ignorar el ecosistema de los activos digitales si quieren retener a sus clientes.
Presionadas por una migración silenciosa de usuarios hacia el entorno de los activos digitales, varias de las principales instituciones financieras de la región comenzaron a integrar stablecoins a sus sistemas operativos, transformando estos activos en infraestructura base para el dinero del día a día.
A diferencia de ciclos tecnológicos anteriores, este cambio no se está planificando desde los despachos macroeconómicos, sino que es impulsado desde abajo hacia arriba por las necesidades de la población.
Según explica la firma de infraestructura digital BitGo, en un informe compartido con CriptoNoticias, el verdadero motor de este movimiento es el «cripto cotidiano», es decir, el uso de activos para resolver problemas del mundo real.
Fuente: www.criptonoticias.com