Personajes creados con inteligencia artificial han encontrado en las redes sociales una vía para ganar millones de reproducciones en pocos días.
Pero detrás de algunos de estos perfiles también hay criptomonedas que aprovechan la popularidad de los personajes para atraer compradores y que, después de alcanzar su punto máximo, pueden desplomarse y dejar pérdidas entre quienes invirtieron.
La fórmula no es nueva. En 2024, el youtuber español Dalas Review enfrentó acusaciones de estafa tras el lanzamiento de su criptomoneda PAMBI. En septiembre de 2026, el personaje virtual Jean Phil se volvió viral mientras una moneda digital asociada a su nombre registraba fuertes movimientos de precio. Ambos casos son el ejemplo de un activo para impulsar la compraventa de criptomonedas que resulta ser una estafa.
Fuente: expansion.mx/tecnologia