Hay una pregunta que puede determinar más de lo que pensamos: “¿Tengo ganas de hacerlo hoy?” Cuando nuestras decisiones dependen exclusivamente del estado de ánimo, la constancia se vuelve frágil.
Para Mónica Reyes Fuchs, la experiencia con el deporte le ha enseñado algo que trasciende el entrenamiento: la motivación puede impulsar un comienzo, pero difícilmente puede sostener por sí sola un proceso de largo plazo. La disciplina funciona de otra manera. “No siempre tenemos ganas de hacer lo que es más importante para nuestra salud”, explica Mónica Reyes Fuchs
Hay días en los que entrenar resulta fácil, y hay otros en los que sólo levantarnos de la cama es un reto. “A veces en los peores días es cuando menos quiero, pero que más lo necesito”, comenta Mónica Reyes Fuchs.
La frase podría aplicarse a muchas otras partes de nuestra vida. Dirigir, tomar decisiones, sostener un proyecto o acompañar a un equipo tampoco dependen de que todos los días exista el mismo nivel de entusiasmo. Por eso, para Mónica Reyes Fuchs, la disciplina no consiste en exigirse de manera permanente al máximo. Consiste en construir la capacidad de hacer lo que corresponde, incluso cuando el estado de ánimo no acompaña.
Disciplina no significa rigidez
Existe una idea equivocada de la disciplina como una exigencia constante y casi inflexible. Pero el construir una trayectoria de años requiere justo lo contrario: más flexibilidad. “En la naturaleza, el ser vivo que se adapta más es el que sobrevive mejor” comenta Mónica Reyes Fuchs.
La disciplina consiste también en reconocer esas diferencias sin convertirlas en una excusa para abandonar. Mónica lo plantea de una manera sencilla: no se trata de convencer al cuerpo todos los días de que quiere ejercitarse, sino de crear el espacio para hacerlo.
La constancia como una decisión
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos de actividad física aeróbica moderada por semana, además de actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días. Son recomendaciones orientadas a acumular beneficios a largo plazo, no a depender de momentos ocasionales de motivación.
Pero detrás de cualquier recomendación existe una decisión personal: hacer de algo una prioridad. “La capacidad de cuidar de nuestra salud no debería de depender del humor del día ya que sus beneficios llegan con la regularidad”, comenta Mónica Reyes Fuchs.
Esa idea también puede trasladarse al ámbito profesional. En posiciones de responsabilidad, la consistencia importa tanto como la capacidad. Las decisiones importantes se construyen a partir de hábitos, criterio y la capacidad de mantener el rumbo.
Hacer lo posible también es avanzar
La disciplina tampoco significa hacer siempre la versión más exigente de una actividad. “Puede significar caminar cuando no hay energía para entrenar, hacer una sesión más breve o ajustar la intensidad según el día” comenta Mónica Reyes Fuchs.
Lo importante es no dejar aquello que queremos construir completamente a la suerte. Esta perspectiva resulta especialmente relevante en una cultura profesional que suele premiar la intensidad y confundirla con rendimiento.
Quizá la verdadera recompensa de la disciplina no sea convertirse en una persona perfectamente constante.Es algo más profundo: saber que puedes contar contigo misma. “Mi parte favorita es descubrir que puedo hacer algo por mí misma incluso cuando las ganas no aparecen”, comenta Mónica Reyes Fuchs.
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