Varias docenas de vacas y bueyes de las razas angus, bazadaise y alguna charolesa retozan por una finca a la salida del municipio de San Mamés, a unos 90 kilómetros de Madrid.
«Este es un buey, y se llama Javi, y aquel Alejandro. Y la otra es Olivia». Los ejemplares llevan al cuello un cencerro y algunos, otro curioso ‘collar’ de plástico de color verde pistacho. Es el que los conecta a un sistema que permite localizarlos en todo momento y que utiliza tecnología blockchain.
Vicente del Amo muestra ufano su móvil: en la pantalla se observa un mapa sobre el que se dibujan varios puntos del mismo tono verde que los collares que porta el ganado. «Mira, mira, ¿ves? Ahora mismo, están todas en el abrevadero, en el pilón. Menos dos que están en el corral«. Lo dice desde la plaza del pueblo, donde con sólo un vistazo a su celular sabe, en cuestión de segundos, el punto exacto en que se encuentran su vacada. La última tecnología aplicada al control de la ganadería extensiva.
El collar no sólo tiene localizadas en todo momento a las 40 vacas y bueyes, sino que también es capaz de identificar a cada una: Olivia, por ejemplo, es la FB 366, y con este número aparece en la pantalla del móvil, para que sus dueños sepan en todo momento por dónde anda. En la finca los animales pastan por 26 hectáreas de terreno, pero donde la aplicación se muestra especialmente útil es cuando las suben al monte: «Aquello son pastos comunales y serán miles de hectáreas» calcula Enrique del Amo, el otro hermano que gestiona también la ganadería San Mamés.
Fuente: www.abc.es
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