El gobierno de Lula da Silva cumplió una de sus promesas de campaña y propinó el golpe más duro que un Estado haya dado al negocio de las apuestas online: la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo Brasil. La medida llega a nueve días de las elecciones presidenciales, con respaldo en los sondeos y con el fútbol brasileño echando cuentas. DW Español dedicó al asunto su análisis económico, presentado por Juliana González y con la lectura desde Brasil del analista Marcelo Silva de Souza.
Un veto a nueve días de las urnas
Lula no se limitó a firmar la prohibición. Según el relato del programa, el Ejecutivo también suspendió toda la publicidad del sector y enviará al Congreso un proyecto de ley para criminalizar la actividad. Lo presentó como respuesta a un problema de salud pública y de endeudamiento de las familias, y con esa bandera choca de frente contra una industria multimillonaria que inyecta cientos de millones al fútbol brasileño.
La lectura electoral es inevitable y el propio invitado la admite. Silva de Souza reconoció que hay un componente de campaña muy evidente en la decisión del gobierno, aunque subrayó que también existe una alarma social palpable. Para él, las dos cosas conviven y ninguna explica por sí sola el movimiento.
Doce mil millones que salieron de los hogares
Los números que citó el programa sostienen la parte social del argumento. De acuerdo con informes de las secretarías de Hacienda brasileñas mencionados por el analista, la industria drenó el año pasado unos 12.000 millones de dólares de recursos de las familias. El sector contabiliza cerca de nueve millones de usuarios activos y, según esa misma radiografía, alrededor de la mitad de ellos arrastraba deudas atrasadas y apostaba con la expectativa de recuperar el dinero perdido.
Fuente: www.merca2.es