Ciudad de México 4 de octubre._ Cardano se describe a sí misma como la criptomoneda «más ambientalmente sostenible», gracias a su innovador protocolo blockchain de prueba de participación que valora el porcentaje de monedas que posee un minero en lugar del poder de procesamiento que tiene.
Una razón de esto es su tecnología subyacente, que se basa en una prueba de participación, no en una prueba de trabajo.
Esto significa que no depende de computadoras que consumen mucha electricidad para procesar transacciones y generar nuevas unidades de Ada.
A principios de este año, el fundador de Cardano, Charles Hoskinson, estimó que su red usa menos energía que el 0,01 por ciento de la red de Bitcoin.
En teoría, el sistema de prueba de participación podría lograr más de cuatro millones de veces la eficiencia energética de un sistema de prueba de trabajo, como el de Bitcoin.
No es la única criptomoneda que usa prueba de participación o que toma en consideración su impacto ambiental, pero es fácilmente la más grande.
Más allá de sus credenciales climáticas, Cardano también se convirtió recientemente en una red comunitaria completamente descentralizada, lo que significa que su empresa matriz ya no tiene control sobre su cadena de bloques.
Los analistas de mercado afirman que este desarrollo lo convierte en una propuesta atractiva para los inversores.
Cardano se ha convertido en la cuarta criptomoneda más valiosa del mundo con una capitalización de mercado superior a US$ 70.000 millones.
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