Las stablecoins dejaron de ser una herramienta exclusiva del ecosistema cripto y empiezan a consolidarse como una forma concreta de operar en dólares en América Latina.
Su uso crece tanto en personas como en empresas, impulsado por la necesidad de acceder a una moneda estable en economías atravesadas por inflación, restricciones cambiarias y limitaciones en el sistema financiero tradicional.
Y los números lo confirman. Ssegún datos de RWA.xyz, el mercado ya superó los US$300.000 millones a mediados de marzo de 2026, con más de 236 millones de usuarios en todo el mundo.
El fenómeno empieza a consolidarse como una pieza estructural del sistema financiero, especialmente en regiones donde la estabilidad monetaria es más una ilusión que una realidad.
Fuente: urgente24.com