El narcotráfico en México encuentra en redes chinas, criptomonedas y apps de mensajería como WhatsApp o WeChat una nueva vía para lavar millones de dólares con bajas comisiones.
A plena vista de todos, un Honda Accord color vino, modelo 2016, permanecía estacionado en Victory Park, en Murrieta, California. En su interior esperaba David Scotese.
Horas antes, Scotese publicó un anuncio en redes sociales. Ofrecía cambiar criptomonedas por dinero “contante y sonante”. El esquema, en realidad, representa una nueva modalidad de lavado de dinero que ha sido aprovechadas por los cárteles en México.
Scotese ofrecía recibir efectivo y enviar el equivalente en criptomonedas, menos una comisión. Solo puso una regla: Sin nombre ni preguntas. Cuanta menos información tuviera sobre el origen del dinero, mejor.
Durante dos años, Scotese realizó al menos 4 mil transacciones con personas desconocidas desde su vehículo estacionado en un parque público. La falta de cuestionamientos terminó por delatar el esquema. Un día, Scotere recibió 60 mil dólares en efectivo de un agente encubierto y en junio de 2023 fue arrestado.
Ante ese escenario, intermediarios chinos comenzaron a dominar el mercado del lavado de dinero vinculado con el crimen organizado. El esquema resultó conveniente para ambas partes, ya que permitía evadir restricciones financieras en distintos países.
Fuente El Financiero