El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la tokenización de activos ya modifica la arquitectura del sistema financiero global.
Para el organismo, la discusión pasa por quién controlará la infraestructura sobre la que circulará el dinero, bajo qué reglas operará y qué mecanismos evitarán los riesgos sistémicos.
Una operación financiera tradicional atraviesa varias etapas -ejecución, compensación, liquidación y conciliación- que involucran instituciones, controles y tiempos de espera. Esos pasos agregan costos, pero funcionan como mecanismos de seguridad frente a errores operativos o episodios de tensión financiera.
La tokenización incorpora la propiedad y las reglas de transferencia dentro del propio activo mediante contratos inteligentes, de modo que una operación puede ejecutarse, liquidarse y registrarse en forma simultánea sobre una infraestructura compartida. Procesos que hoy demandan dos o tres días hábiles podrían completarse en segundos.
La eficiencia es evidente, pero también lo son los riesgos: las fricciones que desaparecen son las mismas que hoy dan tiempo para corregir errores, administrar liquidez o intervenir ante situaciones de estrés. En un mercado que opera las 24 horas, los siete días de la semana, las tensiones podrían propagarse a velocidad informática y exigir respuestas instantáneas de bancos centrales y reguladores.
Fuente: www.baenegocios.com