El mercado de las criptomonedas en general se ha reducido de 4,4 billones de dólares a 2,2 billones de dólares, y los principales activos digitales han registrado pérdidas durante tres trimestres consecutivos. Si nos fijamos únicamente en los precios, parece que estamos ante un mercado bajista de las criptomonedas.
Si se analiza en profundidad, la comparación con los anteriores inviernos de las criptomonedas resulta menos convincente. La normativa se ha vuelto más clara, la participación institucional se ha consolidado y la infraestructura que utilizan los inversores para acceder a los activos digitales ha seguido desarrollándose, incluso a pesar de la caída de las valoraciones.
La cuestión ya no es hasta qué punto podría seguir cayendo el bitcoin, sino si una corrección de aproximadamente el 50 % ya ha eliminado el exceso del repunte anterior, y si los patrones históricos de los mercados bajistas siguen siendo aplicables a un mercado cuya regulación y estructura de propiedad están cambiando.