Los cajeros automáticos de criptomonedas han sido un salvavidas que nos conecta con las monedas digitales, permitiéndonos comprar y vender nuestras monedas favoritas con la facilidad de unos pocos toques.
Pero, con gran conveniencia viene gran responsabilidad—o al menos, más responsabilidad. El aumento de estafas y actividades ilegales ha llevado a los reguladores a mirar de cerca, iniciando una gran revisión en cómo funcionan estas máquinas.
En el pasado, estos cajeros automáticos se trataban principalmente de hardware—piense en cerraduras pesadas y seguridad física.
Pero ahora el foco está en el software. Una nueva era de cajeros automáticos está utilizando aprendizaje automático (ML) e inteligencia artificial (AI) para olfatear el fraude y mantenerse en cumplimiento.
Están analizando transacciones y comportamiento del usuario en tiempo real para señalar cualquier cosa sospechosa, lo cual es un gran avance en comparación con lo que podían hacer las máquinas más antiguas.
Tomemos como ejemplo a Crypto Dispensers. Acaban de decir que posiblemente están vendiendo por $100 millones.
Fueron uno de los primeros en hacer ese salto de hardware a software, y no es una coincidencia que este cambio venga justo antes de que cayera el martillo regulatorio.
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