La evolución de las cadenas productivas de América del Norte plantea un desafío para la siguiente etapa del T-MEC; conseguir que los avances en integración comercial y tecnológica tengan una correspondencia en las condiciones laborales.
Alejandro Martínez Araiza, secretario general nacional del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), considera que la revisión de 2027 debe incorporar mecanismos que reduzcan las brechas salariales, fortalezcan la supervisión empresarial y reconozcan nuevos derechos frente a la automatización.
El proceso de revisión ya comenzó a tomar forma institucional; El 2 de octubre, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) anunció la apertura de consultas públicas para evaluar la operación del acuerdo y recibir propuestas de los sectores involucrados.
Los comentarios podrán presentarse hasta el 12 de enero de 2027, como parte de los trabajos preparatorios para la revisión conjunta prevista ese año.
Para el SNAC y su dirigente, el alcance de las negociaciones tendrá consecuencias sobre la estructura laboral de la región.
Por ello, el líder sindical ha planteado una agenda de cinco puntos que busca vincular las reglas comerciales con estándares de protección para quienes participan en las cadenas de suministro.
Los cinco componentes de la propuesta sindical
Las iniciativas abarcan distintos aspectos de la relación entre capital, trabajo y transformación productiva:
- Cumplimiento corporativo: establecer consecuencias automáticas y públicas ante violaciones laborales, con responsabilidades que puedan extenderse a los grupos empresariales.
- Mecanismos de controversia: ampliar la cobertura del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) hacia más sectores y considerar disputas relacionadas con los salarios.
- Estándares de remuneración: avanzar en la discusión de un piso salarial regional que tome como referencias los 7.25 dólares por hora del mínimo federal estadounidense y los 16 dólares por hora previstos para determinados trabajadores automotrices en el T-MEC.
- Supervisión laboral: establecer una Alianza Norteamericana de Verificación Laboral, con participación de sindicatos auténticos y garantías para quienes reporten incumplimientos.
- Distribución de beneficios tecnológicos: reconocer derechos digitales, establecer límites al uso de inteligencia artificial en procesos de contratación y despido e impulsar un Dividendo Tecnológico para que los trabajadores participen de los beneficios de la automatización.
El componente salarial destaca por su relación con las condiciones de competencia entre las economías integrantes del tratado.
La propuesta busca que las diferencias de remuneración no sean utilizadas como una ventaja para atraer inversiones o reducir costos de producción a expensas de los trabajadores.
A su vez, la ampliación del MLRR y la creación de mecanismos de verificación apuntan a fortalecer la capacidad institucional para atender incumplimientos.
La participación de sindicatos auténticos y la protección de denunciantes serían elementos relevantes para la operación de este esquema.
Automatización y productividad: el otro frente de la revisión
La transformación tecnológica introduce nuevas variables en la negociación laboral.
El uso de inteligencia artificial para evaluar candidatos, determinar contrataciones o tomar decisiones sobre despidos abre interrogantes sobre la transparencia de los sistemas y las garantías que deben tener los trabajadores.
En julio de 2026, el SNAC presentó ante autoridades laborales estadounidenses propuestas para incorporar al T-MEC disposiciones de transparencia algorítmica, reentrenamiento previo a eventuales despidos y reconocimiento de derechos digitales.
El denominado Dividendo Tecnológico amplía esta discusión al terreno económico; plantea que las ganancias de productividad generadas por la automatización no se concentren exclusivamente en las empresas, sino que también puedan beneficiar a quienes participan en los procesos productivos.
La agenda sindical se desarrolla mientras los gobiernos mantienen conversaciones sobre el futuro del acuerdo; en julio, Estados Unidos señaló que no renovaría el T-MEC en ese momento, pero confirmó que continuaría trabajando con México y Canadá para resolver los asuntos pendientes.
El tratado permanece vigente
Para Alejandro Martínez Araiza, el desafío consiste en que la revisión no se limite a evaluar los resultados del intercambio comercial, sino que considere también la distribución de sus beneficios.
Bajo esa perspectiva, mejores salarios, capacitación, protección social y derechos frente a las nuevas tecnologías forman parte de las condiciones necesarias para fortalecer la integración económica de Norteamérica.
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