Pese a que el negocio de minería de bitcoin está de capa caída, ya que es cada vez más complicado y costoso crear nuevos tokens, la mayoría de estas empresas sube en Bolsa, entre un 10% y un 40% en el año.
El motivo no está en el mercado cripto —bitcoin se deja un 23% desde enero— sino en su viraje hacia un nuevo nicho: el de la inteligencia artificial. Decenas de estas empresas han pasado de una fiebre a otra: aprovechan la infraestructura y la tecnología que ya poseen, como los centros de datos, para saciar el hambre creciente de la inteligencia artificial.
Esta transformación es clave para las mineras, cuyos márgenes han ido erosionándose con el tiempo. Su negocio consiste en crear nuevas unidades de bitcoin resolviendo problemas matemáticos cada vez más complejos para validar las transacciones. A cambio, reciben una recompensa en criptomonedas, que con la creciente competencia se ha reducido progresivamente. Este proceso requiere de unos dispositivos con elevado poder computacional, mucha energía y refrigeración continua (para evitar el sobrecalentamiento de los equipos), lo que incrementa los gastos.
Fuente: cincodias.elpais.com